3D Entreprintingship MOOC

Thomas from www.Robohand.netOpen innovation, empresa abierta, sociedad maker, open hardware, empresa plataforma, consumo colaborativo son referencias nuevas sobre las que como sabéis me gusta reflexionar. Para ello, nada mejor que preparar docencia relacionada con estas nuevas maneras de emprender, entender y organizar la empresa y su entorno.

El curso en cuestión es  un MOOC sobre emprendimiento digital de nivel básico, y es uno de los pilotos que la UPC desarrolla con la financiación de la agencia AGAUR. Pero ya existen buenos cursos online sobre esta materia, así que nos planteamos ir más allá introduciendo conceptos que derivan de los famosos “Bits and atoms” de MIT o “Make it matter” de HP, el resurgimiento de la fabricación y la materia como elemento innovador.

Cuando son temas esquivos como estos lo que me resulta cómodo es identificar un guión que los hilvane, y en este caso creo que la impresión 3D (3DP) es el más adecuado ya que es una de las intersecciones entre emprendimiento digital y movimiento maker. Nuestra propuesta consiste en módulos básicos en los que se muestran nuevas maneras de plantear la empresa y su modelo de negocio con casos concretos relacionados con la impresión 3D. De ahí el título del post

Entrepreurship + 3d printing = 3D Entreprintingship

Para que os hagáis una idea, los módulos que proponemos hasta ahora son:

1. La revolución de la impresión 3D: no puede faltar un módulo sobre esta relativamente obsoleta tecnología que tras la expiración de algunas patentes ha entrado en modo cámbrico de desarrollo exponencial. Es un módulo introductorio que aporta una visión general y transversal de la tecnología, los materiales, las aplicaciones, la cadena de valor, el mercado actual, modelos de negocio y tendencias. Entraremos también en la sociedad maker y el DiY, corriente cultural tecnológica de la que ya hemos hablado en otros posts.

2. Clientes y/o proveedores: internet ha propiciado el desarrollo de nuevos modelos de negocio basados en plataformas que ponen en contacto de manera masiva a consumidores y proveedores, llegando en muchos casos a ser la misma persona, la prosumidora.  Tenemos intención de ilustrar el módulo con la plataforma Thingiverse sobre la que miles de personas comparten diseños. Detrás de la plataforma está la empresa Makerbot que fabrica y vende impresoras 3D, lo que aprovecharemos para explicar cómo grandes empresas hacen frente a estos cambios en su interacción con la persona prosumidora.

3. Parallel entrepreneurship: el modelo tradicional y lineal (o en serie) de creación de empresa comprende fases por todos conocidas: desarrollo de la idea, estudio de mercado, definición de la estrategia, redacción de  plan de empresa, búsqueda de inversión, inicio de actividades, producción, ventas y retorno de la inversión. Sin embargo el modelo de plataforma nos permite una evolución hacia el emprendimiento en paralelo. Las diferentes tareas de creación de empresa no se ejecutan en serie sino de manera simultánea de manera que mientras despiertas interés por tu producto en la plataforma de crowdfunding captas ingresos de personas que pagan por adelantado y completas el estudio de mercado en tiempo real, 3 en 1. El caso escogido es el de ThingM y el proceso de creación de Blink(1),

4. Copiar es bueno:  otro de los elementos que ha cambiado en los últimos 20 años ha sido la gestión de la propiedad intelectual. El modelo que nos vendían era el de “protege tus ideas y tecnología mediante patentes” mientras que lo que ahora se lleva es “remezcla y divulga”. La ventaja competitiva no reside ya en tu cartera de patentes ni en las 3.000 personas que forman tu departamento de I+D, sino en la comunidad de personas que definen, desarrollan -y a menudo financian- tus nuevos productos. El caso que planteo es el de 3drobotics y sus drones que se imprimen en 3D, la comunidad de la que salió la empresa, todo ello sazonado con la conferencia de Chris Anderson en Open Hardware Summit.  Otra posibilidad es trabajar con Reprap, las impresoras replicantes open source o Ultimaker.

5. Cómo pasar de bancos y business angels. El tema de la inversión y su financiación es una de las estrellas de los planes de empresa. El modelo de emprendimiento colaborativo nos posibilita llegar a personas de todo el mundo con plataformas conocidas como kickstarter o indiegogo. Para ilustrar este módulo ysiempre en el marco de la impresión 3D podemos utilizar la iniciativa local FoldaRap sobre la plataforma Goteo, aunque también como ejemplo y por otros motivos podríamos encontrar ejemplos de pelotazo utilizando el caso de Form1. Eso sí, siempre con permiso de la nueva legislación sobre crowdfunding y crowdlending.

6. Nuevos viejos modelos de negocio: a la hora de plantearse la creación de una empresa siempre buscamos la disrupción, aunque también es bueno adaptar prácticas ya existentes en otros sectores. Si lo hacemos con los diseños de producto ¿por qué no con los modelos de negocio? Como ejemplo podemos tomar la conversión de SaaS (Software as a Service)  en MaaS (Making as a Service) de la spin off universitaria Additively, o el modelo del Makers of Barcelona y su carterao de servicios que incluye el tercer FabCafé del mundo.

7. El emprendimiento social, un encaje natural: para cerrar el curso no puedo dejar de hablar del acento social que ha asaltado al emprendimiento una vez agotadas otras posibilidades más mundanas. Solucionar problemas  de las personas o del planeta mientras desarrollas tu negocio es atractivo, y el modelo de plataforma colaborativa encaja suavemente en la creación de estas iniciativas. Como modelo tomaré a Robohand, la empresa que desarrolla prótesis para personas que han perdido -o no han tenido- manos o dedos. La imagen que ilustra el post es de Thomas, uno de los niños “enabled” por la iniciativa.

El curso se ofrecerá si todo va bien en la plataforma open source Canvas Network adaptada por UPCnet como repositorio de los MOOCs de  la UPC, previsiblemente a partir de octubre 2014. Esta plataforma presenta un interesante sistema de definición de objetivos docentes y rúbricas basadas en competencias y evaluación P2P tanto para las tareas como para los foros de debate, herramienta esta última no demasiado común.

Cualquier sugerencia será como siempre bienvenida!

 

 

Abriendo el sistema operativo del turismo de Barcelona

IntelGalileoPreparando una clase sobre modelos de negocio open le doy vueltas al concepto de empresa o negocio plataforma, aquella en que aprovechamos la iniciativa, creatividad y conocimiento de los consumidores-productores para que desarrollen nuevos productos y servicios sobre nuestra plataforma. Veremos ejemplos de plataformas open-open (de Bilbao, vaya), otras pseudo-open (rollo Chesbrough) y un pequeño ejercicio de  aplicación a la ciudad que espero interese a mis alumnos.

Modelo Open Open – Windows vs Linux, Intel vs Arduino

Tomemos como primer ejemplo el caso de Linux vs Windows. El bueno de Gates invierte millones en salarios, I+D y defensa de la propiedad intelectual para mantener su imperio con un producto que ofrece muy pocas variaciones y adaptación al cliente, algo así como el Ford T de la informática. En estas aparece el finlandés Torvalds con su disruptivo Linux, una plataforma que facilita y estimula el desarrollo de aplicaciones sobre la base de este sistema operativo. Miles de personas se autoorganizan para crear productos para el bien común, de uso libre y que se pueden personalizar uno a uno. Algunas empresas, pequeñas y grandes (RedHat es quizá la más conocida) adoptan el modelo y genera negocio sostenible sobre este vendiendo paquetes estables y soporte. Hablamos de open source en el sentido de código abierto.

Pero no sólo de software viven el hombre y la mujer así que hace poco años al open source le sucede el concepto de open hardware. Uno de los casos paradigmáticos es la plataforma Arduino sobre la que miles de usuarios diseñas y comparten aplicaciones HW y SW y hacen negocio siempre respetando la licencia CC. La comparación con Windows-Linux es evidente aunque los años no pasan en balde y en este caso Intel y Arduino ya cooperan con dispositivos como Galileo que permite la entrada de Intel-Goliath en el universo de la cultura Maker y IoT , lo mismo que hace Telefónica para no perder comba. Claro, estos dos proyectos no son tan atractivos como los diez que me hizo llegar @josepjc.

Modelo Open, pero no tanto

Las dos plataformas anteriores (y las 10 de regalo) eran open-open, de las de Creative Commons y personas convencidas de que compartir y cooperar es la mejor fórmula para asegurar el desarrollo humano. Existe una segunda modalidad en que la plataforma no es más que un canal de venta (o compra a bajo precio) de marca y producto. Veamos un caso menos tecnológico. Mattel. Invierte millones en salarios, protección de la IPR, licencias y marketing para vender su muñeca Barbie -sobre los 100 millones cada año, un 40% de todas las muñecas vendidas- todas iguales o casi siguiendo el modelo de Windows incluso en la cuota de mercado. Existe alguna empresa que apueste por la muñeca personalizada desarrollada por el usuario? Pues sí.

Makie.me es una plataforma de diseño y fabricación mediante impresión 3D de muñecas personalizadas sobre las que se gestan nuevos negocios. Como en el caso de la plataforma Arduino, las herramientas de desarrollo están integradas y son de usabilidad simple, existe una comunidad creciente de desarrolladoras (y algunos niños masculinos también). Lo que no deja muy claro la plataforma es si utilizan tus diseños para venderlos, o no, ni siquiera en las cláusulas de IPR. Quién está detrás de esta plataforma? Al parecer encontramos a la empresa 3dsystems creando mercado para uno de sus productos estrella, cubify, la Apple de la impresión 3D. Directa o indirectamente en estas plataformas pseudo-open no se busca tanto el compartir como el hacer negocio, adelante con lo open mientras sea bueno para el bolsillo.

Modelo hipotético “Barcelona Open Tourism”

Software, hardware, juguetes… podemos decir algo de los servicios de ciudad en esta época de smart cities? También! Pensemos por un momento en mi querida ciudad de Barcelona. Tradicionalmente los servicios turísticos han estado gestionados por touroperadores que negociaban paquetes cerrados con visitas a la sagrada familia, barrio gótico y Parc Güell y de vuelta al crucero o al avión. Cadenas de hoteles, rutas de bus turístico oficial y alianzas con restaurantes y espectáculos completaban el oligopolio Windowslike.

No sería más interesante para la economía de la ciudad romper este modelo y abrirlo a la participación ciudadana? Y si la ciudad fuese la verdadera plataforma y las personas que viven en ella las desarrolladoras de apps-paquetes turísticas en forma de ruta personalizada real?  Hablamos hace un tiempo de los niños como debuggers del sistema operativo de ciudad. No podríamos aplicar un modelo parecido al turismo? No aparecerían iniciativas individuales de micronegocio a partir de la creatividad y el  conocimiento local? Una plataforma donde conseguir un guía local no profesional y que nos lleva a visitar la Barcelona oculta y “peligrosa” de día y de noche; otra plataforma donde conseguir alojamiento en casa del ciudadano medio, y tal vez otra red para compartir vehículos locales, todas ellas en el limbo de la jurisprudencia , de momento.

Frente a estos cambios vertiginosos hay dos posturas. Una podría ser que el Ajuntament de Barcelona impulsase una plataforma única y abierta con todos estos servicios colaborativos. La base ya la tiene en esta web, sólo falta añadir herramientas de desarrollo para nuevos negocios y una norma clara. La segunda postura es la adoptada por algunas personas y empresas que todavía piensan que la solución pasa por denunciar y cerrar plataformas como blablacar (reflexiones de Julen Iturbe) en vez de aprovecharlas para vender billetes con ofertas de última hora cuando sus autobuses parten con plazas vacías.

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P.S. No encaja en este post, pero no puedo resistirme a mencionar http://www.robotappstore.com/. Apps para robots, no sabes qué es todavía? Demasiado cerrado estás…

Tres líneas de investigación en robótica – Hablar por hablar

Foto Perseverància LosantosEn estos últimos días de invierno le estoy dando vueltas a una línea de investigación en robótica. Es sin duda hablar por hablar porque nadie en su sano juicio recuperaría su carrera investigadora 15 años después de abandonarla y porque el sistema no valora que tengas 15 años de experiencia profesional ajena a la investigación. Pero llega una edad en la vida (me quedan 40 años según la esperanza de vida del hombre mediterráneo medio) en que vale la pena plantearse estos temas.

Sitúo la investigación en un triángulo que tiene tres vértices: la tecnología, en particular los robots; el aprendizaje propio y de los otros; y el componente humano o social o si queréis, el recorrido entre la empatía y la compasión (una recomendación, este libro de Josep Ma Esquirol, El respeto o la mirada atenta).

Los vértices del triángulo

En un primer vértice sitúo a mi interés por los robots y por Asimov desde adolescente. No hablo de cualquier robot, sino de aquellos que son capaces de aprender por sí mismos como @icub y su increíble proceso de aprendizaje. Los entes programables -lo que cursé en la universidad bajo el título de “automática”- no dejaban de ser un sucedáneo, un autómata sin capacidad de decisión propia. Durante un tiempo me interesé por las redes neuronales y la inteligencia artificial, pero su relación con el entorno dejaba mucho que desear, demasiado orientada a la simulación me parecía por aquel entonces.

En el segundo vértice contemplo el aprendizaje, ya sea el propio (lo confieso, necesito aprender de manera continua) o el de animales, personas o máquinas. Este blog forma parte de este proceso junto a las clases que imparto desde hace años y el camino que inicio en el ámbito de la fabricación digital y el emprendimiento. Este vértice incluye también los trastornos de aprendizaje como el síndrome de Asperger, el espectro autista o las diferentes capacidades de las personas, por encima y por debajo de lo que consideramos la norma.

Finalmente en el tercer vértice  del triángulo aparece la compasión como motivación por los proyectos en los que me implico más allá de lo profesional. Reconozco que a algunas personas les gustaría más leer vocablos como igualdad, equidad o justicia social, menos caritativos y más transformadores sin duda, pero a estas edades me conozco ya y lo que me mueve no es la revolución sino la compasión. Cada uno es como es.

Dentro del triángulo, la investigación

Desde estos vértices y según la época y la fuerza con que estira cada uno me he centrado en proyectos diferentes, aunque todos ellos me han proporcionado satisfacciones emocionales, intelectuales o personales. Llegados al punto de decidir retomar mi carrera investigadora me planteo qué línea debería seguir teniendo en cuenta mis posibilidades, restricciones y capacidades.

Una primera línea de trabajo sería la que detallé en este post hace unos meses y que básicamente consiste en convertirme en psicólogo -tal vez mejor etólogo o psicopedagogo- de robots. Consideraba que los robots realmente útiles a medio plazo serán los que tengan capacidad de aprendizaje, y que este proceso inicialmente realizado en fábrica tendrá lugar más adelante a lo largo de toda la vida de la máquina. Esto comportará desajustes y calibraciones necesarias fruto del propio aprendizaje autónomo, y alguien tendrá que hacerlas. Más que una línea de investigación se trata de una profesión para la que no existen hoy en día ni estudios ni demanda real. ¿Qué patologías desarrollarán los robots que hoy ni siquiera imaginamos? ¿Pueden desarrollar comportamientos violentos, o tal vez dificultad en la percepción de las emociones de otros robots o personas de manera similar a lo que sucede con el síndrome de Asperger?  

Una segunda línea de trabajo sería el trabajo con robots no como sujeto de estudio sino como objeto para mejorar la vida de personas con trastornos de aprendizaje (TEA o Asperger). ¿Puede un robot ayudar a diagnosticar autismo? Estas dos (RENE y KASPER) apariciones en la prensa mundial de hace unas semanas así lo afirmaban. Equipos multidisciplinarios de psicólogos, ingenieras, médicos, asistentes, pedagogas, programadores, robotistas son necesarios para desarrollar estos proyectos de gran calado. Lo mismo serviría para la investigación con personas de edad avanzada o con enfermedades neurodegenerativas. No me interesa tanto la movilidad mediante exoesqueletos por ejemplo porque caen fuera del triángulo de robots que aprenden por sí mismos y pueden presentar problemas de aprendizaje.

Una tercera y última línea para no aburrir al personal sería utilizar de nuevos a los robots -mejor open source- para aprender mejor cómo funciona nuestra mente y la suya. Por ejemplo, y vinculado a mi querido arduino, esta asignatura de la Universidad de New York donde un robot es preprogramado por el instructor y los alumnos deben deducir qué rutinas están detrás de sus acciones, algo parecido a lo que hace nuestra mente cuando intentamos interpretar qué y por qué nuestro entorno actúa de una manera determinada y no otra.

A modo de conclusión

Mientras camino por los alrededores de Montserrat salpicados de almendros ya sin flores y cerezos de floración incipiente, mil preguntas me pasan por la cabeza. Me cuestiono si en el proceso de evolución cognitiva de @icub aparece de manera espontánea la lateralidad; me interesa saber a partir de qué edad aparece capacidad de socialización y el juego cooperativo, el despertar de la conciencia del propio yo, la voluntad de aprendizaje por si mismo, la creatividad, el razonamiento abstracto, y si me apuráis, la competencia emprendedora hoy tan de moda :)

En en fondo nuestra mente no es más -ni menos- que un conjunto de conexiones que evolucionan a partir de conexiones anteriores y de estímulos externos, y a diferencia de las redes neuronales iniciales que no incluían interacción con el entorno, plataformas open source como icub permiten establecer paralelismos evolutivos entre humanos y robots, e incluso validar terapias y ejercicios relacionados con la mente entre ambas especies.

Lo dicho, hablar por hablar.

Cinco apuntes rápidos sobre docencia y emprendimiento maker

nina makie meHace tiempo que le vengo dando vueltas a un curso que quiero co-crear. Se trata de combinar el emprendimiento con el movimiento maker y sus hermanas DIY, fabricación digital… En este post desgrano los argumentos que me llevan a este planteamiento, y más adelante explicaré la estructura que quisiera darle.  Las razones son varias, intento enumerarlas sin ánimo de ser exhaustivo ni sentar cátedra.

  1. En el imaginario de emprendimiento que nos venden aparece un joven (hombre) que triunfa vendiendo su plataforma o software a una gran empresa TIC tipo Google y se hace millonario. El pelotazo del fast food emprendedor, coincidiendo con Julen Iturbe y con Jesús Martínez. Las generaciones actuales no saben qué es fabricar, no conocen la paciencia y satisfacción de ver crecer un proyecto industrial más allá de la propia generación, y la creación de valor para la sociedad local a largo plazo.
  2. En la misma línea, los que todavía utilizan el plan de empresa y no han caído rendidos al omnipresente Business Canvas no tienen ni idea de cómo planificar una producción, ni qué es el layout de una planta de producción. Aquí me viene a la cabeza la anécdota que cuenta Massimo Banzi (@mbanzi), uno de los cofundadores de Arduino, cuando dice que en la fábrica de Ivrea (Italia) donde fabrican el 90% de las placas organizan visitas turísticas porque los italianos no se creen que todavía haya operarios que controlan máquinas y procesos.
  3. Por estos lares todavía no nos hemos dado cuenta, pero al parecer existe cierta correspondencia entre las competencias emprendedoras y las competencias de los/las fabricadoras-hacedoras (makers) o al menos es lo que explican en este artículo de la revista MAKE y lo que yo veo en las personas makers. Por cierto, si eres una de ellas y quieres participar del estudio que permitirá probar sus teorías, lo tienes fácil y gratis, de momento yendo al artículo referenciado.
  4. A la hora de explicar el modelo de negocio o el concepto de empresa, siempre me ha sido mucho más fácil, completo y cercano el caso de una empresa con fabricación de producto físico que una empresa de la economía de los servicios, y es que todo el mundo me entiende si digo que produzco y vendo objetos, sean tomates ecológicos o aparatos de resonancia para uso médico, pero vender intangibles es algo más etéreo. Insisto, siempre en el contexto de la docencia. 
  5. Si bajamos de nivel educativo y nos adentramos en primaria y secundaria llega un momento en que el concepto de emprendimiento se pierde porque lo asociamos a creación de empresa y está mal visto que los chavales las creen y ganen dinero. Sin embargo, si reemplazamos emprendimiento por espíritu maker la cosa es más fácil porque a todos los niños (y niñas, sí) les encanta fabricar y construir, resolver problemas, planificar procesos, cooperar para conseguir objetivos…. si ya tenemos (LOMCE mediante) una asignatura de tecnología y en algunos casos de emprendimiento, por qué no combinar las dos cosas en una de emprendimiento maker? Ganamos horas e interés del alumnado

Cualquier país occidental necesita empresas que desarrollen tecnología, fabriquen, exporten y creen valor a largo plazo. Nosotros más. Si en la escuela enseñan que el pollo no se cría en Eroski, sino que tiene vida propia antes de ser complemento del porexpan, por qué no enseñamos también que los objetos y la tecnología se puede diseñar y fabricar creando trabajo aquí mismo?

Nota. La imagen es una de las muñecas que mi hija ha diseñado (y enviaría a imprimir en 3D si no fuese tan caro) en la empresa plataforma makie.me

 

La afinadora de pianos

Touch Board is an Arduino-compatible microcontroller that can turn any conductive surface into a sensor.

Angelina era una de las mejores afinadoras de pianos de Barcelona, y sin duda la mejor en la categoría de menores de 30. Su madre murió en el parto, y hasta donde le alcanza la memoria siempre había acompañado a su padre a casa de los clientes pues no tenía con quién dejarla. Su padre heredó el oficio de su abuelo, y ella, hija única, tenía todos los números para perpetuar la estirpe de afinadores.

Angelina conocía perfectamente la mecánica del piano, el trato con los clientes y todos los trucos para hacer rentable el negocio. A 100€ por afinación y una cartera de 300 pianos fijos, no se podía quejar. Escuelas de música, particulares, algún piano antiguo que necesitaba más de una sesión… pianos de decoración que sólo se tocaban en navidad…

El negocio no le va nada mal, pero ella sabía que es un gigante con pies de barro. Su padre y su abuelo tenían dotes musicales, buen oído y paciencia, y afinaban de oído. Sólo con tocar tres notas sabían de qué adolecía el instrumento, si lo tocaban una o varias personas, y si lo hacían con cariño o con odio. Ella no. Su madre era incapaz de entonar una tercera y no digamos ya una octava o afinar un piano. Para su desgracia un esta fue una de las pocas cosas que heredó de ella, y no es capaz de afinar de oído. Desde que su padre se jubiló utiliza un ordenador con el pretexto de que las nuevas tecnologías permiten un afinado más preciso, y nadie conoce hasta ahora su secreto, pero cualquier día puede quedar en ridículo.

Angelina se plantea qué otra profesión puede ejercer que la satisfaga en cuanto a la belleza de la mecánica, a los ingresos regulares, al mercado cautivo, a la libertad de horarios, que construya sobre lo que ya sabe, que exija observación y método, e incluso oído, pero no entonación. No se le ocurre nada. 

Una tarde de marzo visita a Andreu, uno de los clientes que heredó de su padre. Angelina y Andreu se conocen desde niños, hace por lo menos 25 años, y han forjado una amistad de visita semestral poco frecuente. Tras afinar el piano, Andreu como cada año la invita a tomar un café en casa. Angelina observa que en la habitación contigua hay un aparato nuevo que no encaja en la decoración clásica de la vivienda. Dos triángulos laterales unidos por algunas barras, algo parecido a una manga de pastelero en el centro, un circuito electrónico de color azul verdoso con una palabra que no acaba de identificar -Arduino tal vez?, y en el centro una superficie de vidrio. Angelina, curiosa, le pregunta a Andreu sobre el extraño artefacto. “Es una una impresora 3d”, le contesta..

Angelina no había oído hablar nunca antes del tema, o no se había fijado. “Mira” -le dice Andreu- “voy a escanear tu cabeza y la vamos a imprimir”. El chico toma la kinect y va resiguiendo la cabeza de Angelina hasta dar toda la vuelta. Después da unas ordenes al ordenador y su busto aparece allí mismo. Con otro programa crea una versión apta para la impresión 3d con rebanadas horizontales de su cerebro, nariz ojos labios y -dice Andreu- lo envía a imprimir.

La impresora cobra vida. Tras una primera prueba emite un quejido lastimoso y Andreu le comenta que hay que calibrarla porque con el uso, la temperatura y las vibraciones -es un modelo construido por el mismo- la impresora se desajusta, como pasa con las fotocopiadoras o… con los pianos como el que acaba de afinar. Andreu repite el proceso y esta vez no hay quejas; el aparato emite un sonido agradable, un zumbido parecido al de una antigua impresora de agujas, y capa a capa se va formando una réplica de la cabeza de la chica.

Angelina reconoce en esta máquina la misma belleza mecánica del piano pero -piensa- con una importante salvedad: no hay entonación de por medio. “Con un poco de práctica podría aplicar mi conocimiento en afinación de pianos a la calibración de impresoras 3D”. Un mercado en expansión y cautivo en un futuro, un trabajo sin jefes ni horarios definidos… Por qué no?

De los “forest garden” a las organizaciones de baja energía

a farm for the futureDebo haber visto unas 2o veces el tan fantástico como poco conocido documental “A Farm for the future”  (aquí en español) de la granjera @Rebecca Hosking. Me gusta la fotografía y el mensaje, y lo utilizo a menudo en mis charlas y clases sobre innovación. El pasaje donde explica cómo la combinación de diferentes plantas en forma de red para evitar que las vacas destrocen el pasto tiene mucho que ver con la cultura colaborativa, o cuando comenta que los campos -después de 10.000 años- no se deben arar introduciendo una innovación disruptiva son de lo más ilustrativo.

La explotación agrícola

El documental reflexiona sobre el consumo de energía que requiere hoy en día el modelo nutricional de nuestra sociedad, y cómo podremos alimentarnos cuando las fuentes fósiles de energía se agoten. A base de echar abono químico, de trabajar en régimen de monocultivo y de arar destrozando la primera capa de humus natural los campos se han convertido en simples substratos inorgánicos sobre los que se esparce petróleo y gas natural en forma de fertilizante y que se ara con grandes cantidades de diésel. Este mismo monocultivo es el culpable de la desaparición de otro elemento básico, las abejas, el lado oscuro de la innovación.

La solución -al menos parcial- la encuentra en los “Forest Garden” (no he encontrado una traducción satisfactoria) de Martin Crawford. Se trata básicamente de conseguir que el bosque trabaje de manera natural, combinando sabiamente diferentes plantas y alturas hasta conseguir un rendimiento increíble durante todo el año trabajando cinco días al mes. 

Forest gardening is a novel way of growing edible crops – with nature doing most of the work for you. A forest garden is modelled on young natural woodland, with a wide range of crops grown in different vertical layers. Unlike in a conventional garden, there is little need for digging, weeding or pest control. Species are carefully chosen for their beneficial effects on each other, creating a healthy system that maintains its own fertility.

La organización jerárquica

He conocido unas cuantas organizaciones que se jactan de haber conseguido la máxima eficiencia organizacional a base de crear departamentos, direcciones, servicios, unidades y áreas. Compartimentos estancos en los que la información es poder y donde es necesario pedir permiso para intercambiar una conversación con el área adyacente. Centralización allá donde algo se puede centralizar para ahorrar costes de personal, y procedimientos hasta la extenuación. No han incorporado la gestión por procesos, y mucho menos el discurso de José Cabrera que ya en 2009 introdujo -hasta donde yo sé- el concepto de redarquía propio de organizaciones del siglo XXI. Incluso algunas organizaciones siguen “fichando” computando la productividad en función del número de horas que pasa el personal frente al ordenador.

La realidad de este tan loado y eficiente modelo jerárquico aparece cuando ves a las personas desmotivadas, cuando la misión de la organización consiste en replicarse a sí misma olvidando su misión, cuando la endogamia se hace crónica, cuando no entra aire fresco y la mediocridad y la atonía anida en los despachos.

El simple hecho de mover una unidad de información -que es en el fondo el objeto de organizarnos bajo un mismo paraguas jurídico-  se convierte en una tarea titánica, y si  la dirección se molesta en hacer el cómputo de los recursos necesarios para mantener la organización en marcha se dará cuenta de que son muy superiores a los empleados en producir valor para los clientes o usuarios. Algo de esto comentaba hacia el año 2009 en relación a las estructuras de transferencia de conocimiento.

Organizaciones forest garden

La conexión entre el primer caso -la granja- y el segundo -la universidad para ser más precisos- es inmediata. En la explotación agrícola invertimos mucha energía a mayor gloria de la industria petroquímica en mantener los campos exentos de malas hierbas y gusanos e insectos perjudiciales, destinando a cada campo una función y sólo una. No hay polinización cruzada, no hay posibilidad de hibridación espontánea ni de generación de ideas por mutación.

En el caso de las organizaciones la energía se invierte en mantener el orden y la separación entre departamentos y unidades, en mecanismos de control que impiden por activa o por pasiva el flujo de información y conocimiento entre unidades. El simple hecho de mencionar el trabajo colaborativo sobre proyectos se considera herético, al menos hasta ahora.

¿No sería más interesante organizarnos siguiendo nuestra tendencia natural a cooperar y a actuar siguiendo nuestros intereses haciéndolos coincidir con los de la organización? No deberíamos valorar a las personas en la ubicación en puestos de trabajo por algo más que su currículum o méritos adquiridos por el paso del tiempo? Y las competencias personales? Y los intereses? Y el momento vital?

Con una buena gestión de la organización, de sus resonancias, de las capas, de los flujos de información y de la relación con el entorno conseguiríamos -como sucede en los forest gardens- con un mínimo aporte de energía mejores resultados y personas más motivadas. Simplemente con dar el empujón al columpio en el momento adecuado en vez de emplear nuestras energías en vendar los ojos de la persona que lo impulsa.

Tal vez sea el momento de estudiar el coste energético de los flujos de información de una organización y demostrar que el modo colaborativo en base a proyectos bien diseñado y gestionado consume significativamente menos energía  -en el fondo, dinero- que el modo jerárquico todavía imperante en muchas universidades.

Monsanto, autismo y las abejas robot. El lado oscuro de la innovación.

Marla Spivak es una mujer que ha dedicado gran parte de su vida al estudio de las abejas. En esta charla de TED nos explica que estos insectos, necesarios para la polinización, se encaminan hacia la extinción por el abuso de pesticidas de la familia de los neonicotinoides y por el régimen de monocultivo que elimina las flores “no necesarias”.

Para combatir este síndrome de CCD (Colony Collapse Disorder) Marla opta por la solución más evidente, plantar flores. Otra solución es la política, que es la que ha adoptado la UE aprobando una moratoria sobre el uso de los pesticidas para tratar de ganar tiempo y mejorar los estudios del origen y las consecuencias. Estos días me han llegado diferentes historias que muestran cómo la tecnología se puede utilizar de diferentes maneras para afrontar este grave problema que no debe pasarnos por alto.

1. Soluciones de baja tecnología y elevada fuerza bruta

En algunas regiones la extinción es ya un hecho, y se busca la manera de mantener la producción de fruta a un coste razonable. Es lo que sucede en el sudeste de China, en la región de Hanyuan, donde desde los años 80 han optado por polinizar las flores de peral y manzano a mano con un cepillo, una a una. El coste de la mano de obra debe ser en este caso ridículo para compensar el trabajo manual. De hecho, es una técnica conocida en la jardinería y horticultura de precisión, pero hasta hace poco no había sido necesario reemplazar el papel natural de las abejas. Tenéis más referencias en este artículo y en este otro. También este proceso se realiza en los tecnológicos USA, en este caso transportando las colmenas de abejas de campo en campo mediante camiones, como nos cuenta Marla en el vídeo anterior. Una vez realizada la polinización, las abejas se transportan de nuevo porque debido al monocultivo y a la eliminación de las “malas hierbas”, cuando los almendros pierden la flor no queda nada para alimentar a las abejas. En este caso la solución es de fuerza bruta, ya sea mediante camiones o a base de muchas personas. No hay cooperación.

2. Solución tecnológica abierta y colectiva: Open Source Beehives

La segunda opción parece algo más avanzada, y enlaza con los procesos de DiY y el movimiento maker que describo en otros posts. En este caso nos centramos más en el estudio de las causas y en la posibilidad de ayudar a las abejas a que encuentren un refugio para crecer. El proyecto Open Source Beehives está impulsado entre otros por FabLab Barcelona en su sede de Valldaura y ofrece el diseño e instrucciones para fabricar panales y colmenas con algo de electrónica (Arduino) y que enlaza con movimientos de smartcitizen. Este segundo caso introduce dos elementos que no existían hace pocos años: el uso de la tecnología de fabricación digital no propietaria, y la participación de muchas personas e instituciones que cooperan para desarrollar el proyecto.

3. Solución de alta tecnología propietaria y cerrada: robobees

En los USA, paradigma del desarrollo tecnológico y más allá de la solución de los camiones apuestan por algo más radical. Consideran que en el caso de que se acaben extinguiendo las abejas, es mejor ser los primeros en disponer de una tecnología alternativa y propietaria para poder comercializarla en todo el mundo. La universidad de Harvard -y algunos otros laboratorios en todo el mundo- están desarrollando mini drones en forma de insectos con funcionalidades varias, aunque en el fondo todo el mundo sepa que son para espiar. Este tercer vídeo nos muestra el estado del arte de esta tecnología en el ámbito del control, quedando todavía muchos elementos por resolver en sensorización, comunicación y sobre todo abastecimiento de energía.

Cerrando el círculo del lado oscuro. Monsanto entra en juego.

Seguro que conocéis el modelo de negocio de Monsanto (es fantástica la apuesta por la sostenibilidad que transmite su página web). Se dedica fundamentalmente a comercializar pesticidas y semillas transgénicas preparadas para soportar grandes cantidades de los mismos, siendo el más conocido el RoundUp, clasificado como peligroso en la UE. La política de venta de semillas exige a los pequeños agricultores que no reutilicen las semillas, y tienen que comprar de nuevo pesticida y semillas dejando la tierra yerma. La excusa ha sido siempre que sus productos aumentan la productividad y por tanto no habrá hambre en el mundo, e invierte grandes sumas de dinero en la protección intelectual para abandonarla una vez agotado el monopolio.

Imaginemos por un momento que -como está sucediendo en diversos países actualmente y como ya sucedió con el PCB, y con el polémico Aspartamo- Monsanto ve como su producto estrella está de capa caída, que su política de puertas giratorias está agotada y que la presión social y de la comunidad científica que relacionan el Glifosato con Autismo, Parkinson y otros desórdenes mentales aconsejan una retirada a tiempo.

Una vez agotada la patente del Glifosato (2000), decide cambiar de estrategia y entrar en otro sector aplicando el mismo modelo de negocio. ¿Qué puede hacer?  

  1. Paso número 1. Encontrar un tema que sirva de tapadera de manera que parezca que se preocupan por la humanidad y su alimentación. Las abejas se están extinguiendo!!! Y sin abejas no hay polinización, y sin polinización desaparecen muchos de los vegetales de los que que hoy nos alimentamos nuestra especie y muchas otras.
  2. Paso número 2. Encontrar la tecnología que complemente o substituya al binomio pesticida-transgénico. Veamos qué pasa con las abejas robot. Imaginemos por un momento que un agricultor necesita polinizar su campo de almendros. Como no quedan abejas, no tendrá más remedio que comprar los servicios de Monsanto para que fertilice su campo. Estas abejas son inmunes a los pesticidas, por lo que pueden fumigar sin miedo…
  3. Paso número 3. Crear el modelo de negocio que haga cautivo al agricultor. No es suficiente con las abejas robot ya que pueden polinizar otras flores reduciendo su efectividad. Y si creamos una almendra específica para cada agricultor de manera que los robots -con sensores- reconozcan y polinicen sólo esta flor aumentando su productividad y evitando que se vayan al campo del vecino? Cada año el agricultor tendrá que pagar su cuota a Monsanto, y si no lo hace las abejas no polinizarán su campo. No hace falta ya firmar contratos para que no utilice semillas ni hacer que estas sean sólo monodosis, si la polinización falla, todo lo demás es redundante. !Mucho más simple!

Pero no, seguro que soy un malpensado. Monsanto -o empresas similares- no puede ser tan maquivélicas. Sin embargo, ¿no os parece curioso que en septiembre del 2011 Monsanto comprase Beeologics, empresa israelí líder internacional que se dedicaba a la protección de las abejas y al estudio de las causas que provocan su desaparición? ¿Cuánto tardaremos en ver a Monsanto comprando tecnología y spin off relacionadas con las robobees?