2014 ¿Me pasas saldo para entrar en casa?

La_cabina_TV-193739582-largeHoy no tengo prisa. De hecho tengo que esperar a que mi vecina y amiga vuelva del trabajo para que me pase saldo. Mientras dejo que pase el tiempo me viene a la cabeza una imagen: yo, de niña, cogida a las faldas de mi madre mientras ella llama desde una cabina. Mi madre se pasó años fregando escaleras y sabía perfectamente que cada duro gastado en la cabina significaba 20 peldaños más a fregar. Sólo llamaba cuando realmente lo necesitaba, y si no tenía saldo, no llamaba. Ella decidía.

Pasaron los años, y llegaron los primeros teléfonos móviles. A mi madre, ya mayor, no le gustaban demasiado porque no sabía cuánto gastaba, pero le obligué a tener uno por si tenía un accidente o se perdía por la calle. Aceptó, pero sólo con tarjeta prepago. Seguía controlando su gasto, y si se quedaba sin dinero, no llamaba o esperaba a que yo le pasase saldo. Ella decidía.

Han pasado 50 años desde aquello primeros recuerdos. Mi madre ya murió, feliz porque finalmente, ahorrando céntimo a céntimo, escalera a escalalera, nos había podido pagar la universidad para que no fregásemos escaleras como ella. Todo ha cambiado mucho en los últimos años. Primero fueron los teléfonos móviles, la tarifa plana y las apps con las que podías hacer casi cualquier cosa. Después llegaron los contadores digitales de electricidad con los que nos prometieron que controlaríamos nuestro gasto y reduciríamos el déficit tarifario. Más tarde llegaron empresas como Lhings que empezaron a conectar los objetos mediante la Internet de la cosas, IoT. El automóvil, la lavadora, la nevera, todo se podía controlar desde cualquier lugar, y nos acostumbramos -como habíamos hecho con las redes sociales- a ceder nuestros datos a las empresas que gestionaban estos servicios.

Pero la IoT no es el único cambio que hemos vivido en estos 10 años. Bajo el paradigma de economía circular nos hemos resignado a no poseer ningún objeto físico digitalizable en propiedad. Todas mis pertenencias son en realidad propiedad de una empresa que me las cede a cambio de la prestación de un servicio. El caso de la nevera es ilustrativo, y replica lo que vivimos cuando nos regalaban los terminales móviles. Eran gratis, pero los datos no. Hoy Amazon es la propietaria de mi nevera inteligente y conectada a la red global. Ella sabe si me falta algo porque cada vez que saco un objeto lo lee, y una vez a la semana aparece una persona, se abre la cerradura, y me repone lo que falta de manera automática. Lo mismo con mi aspiradora Roomba, es de la empresa de limpieza que pasa cuando la máquina avisa para que la vacíe o la repare. Y todo conectado directamente a mi cuenta corriente, en un único recibo cada mes.

Todo, incluso la cerradura de mi casa. Y por eso hoy no tengo prisa. Porque en un error de cálculo ayer dejé sin saldo mi cuenta corriente, y cuando me han pasado el recibo de mis gastos no había dinero para pagar. La empresa SAREB, propietaria de mi piso y en otro tiempo un “banco malo”, ha bloqueado mi puerta dejándome en la calle. No puedo llamar porque el móvil está bloqueado, no puedo utilizar el coche porque no arranca. Tampoco podría abrir la nevera para comer, ni encender la luz, ni sacar dinero del cajero. Sólo puedo pasear, o resignarme y esperar. Y eso es lo que hago, espero a mi vecina y amiga mientras pienso en mi madre y en aquellos tiempos en que podía decidir sobre su vida y sus gastos.

Nota: esta historia se inspira en el artículo de Enrique Dans http://www.enriquedans.com/2014/09/el-coche-que-no-arranca-si-te-retrasas-en-el-pago-del-prestamo.html

2014. El valor de ser diferente. Estrategias de supervivencia para CET/CEEs.

la-fageda1Hace unas semanas Cristóbal Colón, fundador de la cooperativa de iniciativa social La Fageda, impartió una clase magistral en la UPC. El mismo día me comentaban que un CET (Centre Especial de Treball o CEE en su versión española) de mi ciudad tiene problemas de tesorería acuciantes. Comenté el tema con mis amigos y esta entrada es el resultado.

Algunos sostenían que si los CET lo pasaban mal era debido a los impagos por parte de la administración y a la caída de la demanda fruto de la misma crisis; que era una situación transitoria y que en cuanto la economía se recuperase todo volvería a la normalidad. Otras consideraban que los CETs no deberían existir (sólo en Catalunya, 60 CETs federados que dan trabajo a 4.200 personas) y que era mucho más eficiente incentivar el cumplimiento de la LISMI en su versión de inclusión directa (no la de compensación). Continua llegint

Sostenibilidad, transparencia e innovación. C2Cmarketplace

En 2009 escribí el post “Quiero un Ecoveritas de ropa y calzado” en el que venía a decir que no encontraba ropa y calzado de confección local que no explotase ni el medio ambiente ni a las personas durante su producción. En este post reciente hablaba de Cotoroig, una joven empresa que cree en la trazabilidad del algodón de producción local como fórmula para conseguir estos objetivos ambientales y sociales. También encontramos a empresas como Hilaturas Olotenses que desde 1947 (hoy con una facturación sostenida de 5m€ y 25 empleados) recicla algodón conferiéndole propiedades específicas para cada cliente. La primera se centra en la producción, la segunda en el reciclado. Todo ello muy loable, pero tal vez no sea ya suficiente con estas (y muchas otras por Catalunya) iniciativas parciales, y hay que ser más holístico y disruptivo. Continua llegint

2014. Dos opciones de futuro y un ff para Cotó Roig, teixits amb ànima

cotoroigA menudo hablo escribo en este blog sobre tecnologías de última generación, impresoras 3D, dedos que leen, robots que aprenden, drones que salvan vidas… Lamentablemente muchas de estas tecnologías conllevan un desmesurado consumo de energía,  generan efecto rebote y favorecen los flujos lineales hacia el vertedero del tercer mundo. Por eso de vez en cuando me gusta volver a lo terrenal recuperando tecnologías básicas que apuestan por cerrar los ciclos, y por la sostenibilidad social y ambiental como propuesta de valor.  En el caso del textil hablamos hace unos años de Teixidors [también en este post] y de Marcelinus, dos empresas con modelos de negocio diferentes que representan bien esta filosofía. Continua llegint

2014. Avances y reflexiones sobre el diseño del xMOOC 3D-entreprintingship

Hace unos meses os comenté en esta entrada que estaba preparando un MOOC sobre emprendimiento e impresión 3D con la financiación de la agencia AGAUR.  Las cosas de palacio van despacio y durante estos meses hemos estado enfrascados en sacar adelante cuatro cosas necesarias:

  • Definir una estrategia: la UPC está planteando su estrategia de cursos en formato MOOC (todavía no está claro si X o C, de momento queda abierto) liderada desde el ICE y teniendo en cuenta su política de conocimiento abierto. Seguimos trabajando con la plataforma Canvas Network que es Open Source, está muy enfocada al aprendizaje y en el futuro nos permitirá saltar a otras si no nos convence.
  • Adecuar el equipamiento: una de las cosas que hemos aprendido en estos meses es que no se puede crear un MOOC decente sin un equipamiento audiovisual con garantías detrás. De hecho, con la imagen todo el mundo se atreve, pero que el sonido y la postproducción sean decentes es algo más complicado, y en eso estamos.
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2014. Yo somos.

Sí, sí, somos yo quienes te hablamos. Este que ves a mi lado es Toni, mi medio hermano. Bueno, la verdad es que él es quien pone la voz pero yo le digo que lo haga. Ya sé que sólo ves un cuerpo inmóvil en una silla de ruedas y un robot que la desplaza, pero te aseguro que nuestro cerebro funciona como un reloj. Déjanos que te contemos nuestra historia…

Nuestros padres eran ya algo mayores cuando decidieron traerme al mundo. Habían esperado a consolidar su carrera profesional, y cuando en el 2007 los dos tuvieron asegurada su plaza de funcionarios -ella profesora en la universidad, él médico en la sanidad pública- pensaron que había llegado el momento de tener hijos. El embarazo fue perfecto hasta los ocho meses, pero una serie de casualidades absurdas -verbena de Sant Joan lejos de casa, parto adelantado, el Centro de Atención Primaria más cercano cerrado por los recortes, yo en mala posición y un médico de guardia del hospital inexperto- convirtieron a mi cuerpo -menos el cerebro- en un vegetal. Continua llegint

2014. El primer caso de Marcel: AirBnB y el barrio de la Barceloneta.

(Acceso al capítulo anterior donde se describe el origen y motivación de la empresa)

El primer caso no tuvo demasiado que ver con lo que Marcel se había planteado cuando a los 50 dejó la asesoría para establecerse como consultor socioemocional para grandes empresas. En verano de 2014 al Ajuntament de Barcelona le estalló una.bomba social relacionada con los apartamentos turísticos. Los vecinos del barrio de la Barceloneta, junto a la playa y cerca de la zona más visitada por las hordas de turistas, estaban hartos de borracheras, de ruidosas fiestas nocturnas, y de perder día a día la identidad del barrio. Y la causa era que hasta un 25% de las pequeñas viviendas del barrio se dedicaban buena parte del año a alojar turistas, la mayor parte de ellas sin registro oficial ni control por parte de la administración. Continua llegint