Arxivat per a març, 2010

Quieres invertir en un nuevo continente?

Ante catástrofes, sequías o episodios de fríos intensos todos nos hemos preguntado por qué, si en la Tierra hay regiones claramente inhóspitas, nos empeñamos en vivir en ellas. Yo también me he preguntado a menudo si no será el clima es el factor más importante en el grado de desarrollo de un país, y qué pasará con los migrantes climáticos en unos lustros.

Entre sueños moldeados por la incrustración cerebral del mapa de posición del avión durante las 14h del vuelo BCN-Buenos Aires se me apareció como respuesta a mis preguntas la visión de un nuevo continente flotante. No es técnicamente difícil, y sólo con imaginarlo se abren infinitas posibilidades y enfoques, tanto desde el punto de vista científico como del social y del empresarial.

Ya sé, no es una idea nueva. Se venden ya islotes aquí, y existen proyectos visionarios e interesantes que van en esta dirección como The SeaSteading Institute. Pero insisto, me interesan las posibilidades. No hablo de islotes, hablo de continentes que puedan ser autosuficientes social, económica y biotécnicamente. Y a bote pronto se me ocurren estas ideas:

1) Enfoque empresarial:  el salto de los hoteles y resorts a los continentes. Ante la falta de espacio en ciudades ya existentes se alquilarían parcelas para que nuevos colonos empezasen una vida en un entorno saludable, sin terremotos, sin inundaciones por subidas de nivel del mar y con un clima templado que se podría modificar en latitud -moviendo el continente- en función de la evolución del cambio climático o de las corrientes.

2) Enfoque social: igual que la administración crea residencias para ancianos, para inmigración, para huérfanos, llegará un día en que tenga que ofrecer espacios ante la avalancha de la migración climática. Para no sobrecargar el territorio actual, sacará a concurso público la concesión de la gestión de un  continente flotante para alojarlos. Es probable que el empresario anterior no pueda ofrecer el mismo espacio dado que los nuevos colonos que pagarán por la tierra prometida no estarán  interesados en llenarla de “migrantes climáticos pobres” (los ricos ya habrían emigrado, sería una función puramente social).

3) Enfoque de investigación: muy interesante si lo vinculamos a la autoorganización y los sistemas complejos adaptativos de los que soy como sabéis un fan. Qué pasa si por ejemplo dejas caer un millón de personas que no se conocen en un territorio? Cómo se organizan socialmente? Egoísmo puro o cooperación? Si se escogen de manera que no haya un idioma que predomine, cuál será el ganador? O aparecerá uno nuevo? Qué tipo de administración y gobierno se creará? Vale la pena replicar la vieja democracia o esperar que se genere un sistema nuevo? Se podría moldear una sociedad de personas emprendedoras? Se podría variar su posición y establecer una curva emprendizaje-temperatura?

Como veis da para mucho el tema, casi para escribir un libro durante el próximo e interminable viaje de regreso a BCN. Lástima de batería del portátil…

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Quien tiene un polígono tendrá un tesoro.

Un grupo de interesados en la promoción de la economía local conectados en el grupo PromoEco de Linkedin (gracias @marta_gimeno) nos preguntamos por qué algunos polígonos industriales (empresariales los llaman ahora, parece que la palabra industria sea peyorativa) se están vaciando, y cómo podemos reconducir este fenómeno.

Yo no tengo la solución, pero sí apunto en el grupo dos tendencias que nos pueden hacer reflexionar. Por un lado, la explosión de la microempresa red, y por otro la relocalización de la producción. La primera es fruto de la evolución TIC que reduce drásticamente los costes de transacción que dan lugar a empresas grandes; la segunda, a la evidencia de que tarde o temprano el coste del transporte y de otros aspectos será superior al ahorro que supone la deslocalización lejana.

Me imaginaba mientras escribía en linkedin un polígono industrial con pequeñas naves adaptadas -no como ahora- a una fabricación industrial artesanal (según la declaración de #redca), con una potente red telemática de trabajo colaborativo, con espacios para empresas de servicios, con un sistema logístico y de marqueting compartido entre todos, y tal vez con algunos proyectos comunes fruto de la autoorganización.

Pasaron unos días, y RSSeando he descubierto esta “empresa abierta” llamada Local Motors que está en la línea de lo que he ido posteando sobre las empresas colaborativas, los prosumidores y el conocimiento compartido.  Resulta que inspirándose en las paltaformas de software Open Source se plantearon un día “Y por qué no se puede diseñar un vehículo de manera colaborativa y de código abierto?”. Se pusieron manos a la obra y crearon, entre 2.900 personas de 100 países y más de 35.000 el Rally Fighter. Y no sólo eso, sino que los compradores del vehículo pueden construirlo en su casa, experimentar la emoción de construir tu propio coche. Una alternativa tal vez menos avanzada pero también interesante es OScar, el sistema operativo de código abierto para construir un vehículo. Y todavía más en este excelente post de Euskadinnova.

Y qué tiene esto que ver con los polígonos industriales? Pues mucho. Mi imaginario inicial se amplía con este caso, si lo centramos en la crisis del sector auxiliar de la automoción.

1. Las naves de los polígonos y sus infraestructuras se adaptan para alojar a decenas de centros de microproducción  interconectados, así como espacios para empresas de servicios.

2. Se fomenta el reciclaje de “artesanos industriales locales” de la industria de la automoción -mecánica, electrónica, diseño- formándolos en el uso de las herramientas de diseño colaborativas y financiando la adquisición de máquina herramienta y software de código abierto.

3. La administración regional financia (y no promueve) una iniciativa social de concurso de diseño integral del mejor coche -eléctrico, por supuesto- en el que se participa desde los 4 años a través de las escuelas, apoya su fabricación local distribuida y fomenta el alquiler del vehículo (nunca más compra) y la industria del reciclaje.

Este modelo para la industria de la automoción podría funcionar también en otras agregaciones como el mueble de La Sènia bajo el paraguas de Openstructures.net, un fantástico programa de diseño colaborativo. Por qué no podemos hacer frente a los IKEAs del mundo mundial mediante iniciativas como esta lideradas por un Centro de Innovación como el Cenfim y en las que pueden participar tanto profesionales como aficionados y aficionadas al bricolaje? Y por qué no dedicar una revista de decoración a publicar los mejores diseños? Y por qué no los mismos mecánicos artesanos de la automoción fabrican para los muebles? O los dentistas? Tenemos torneros que saben idear y fabricar tornillos de altísima calidad, no son robots, dejemos crear y crecer a las personas.

Y por qué no….

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Creando Centros de Liderazgo e Innovación Temprana (CLIT)

Tengo algunos buenos amigos que han pasado por la experiencia de realizar sus estudios en la Escolania de Montserrat. Admiro las habilidades musicales que han desarrollado – junto a la formación lectiva propia de estas edades- durante los cinco cursos que pasan en el recinto del Monestir de Montserrat en régimen de semi-internado no obligatorio. Se trata de un caso de inmersión educativa en el ámbito musical, y en este caso, también religioso aunque sea como segunda opción.

Otros casos de inmersión los podemos encontrar en el ámbito deportivo, con La Masia del FC Barcelona cuyo objetivo es ” formar deportiva e intelectualmente a los jóvenes que han dejado sus familias y sus localidades para hacer carrera en el Barça”. Por ejemplo en este blog podéis descubrir alguna de sus interioridades: «La forma de jugar del Barça se inculca a los chavales desde benjamines», precisa el director de La Masía.

Otros casos en el ámbito artístico musical sería el del archiconocido Billy Elliot y la escuela del Royal Ballet School, y en el deportivo, el Centre d’Alt Rendiment (CAR) de Sant Cugat, que moldea a jóvenes para ser futuros deportistas de élite y es a la vez un IES.  

Qué tienen en común estos casos?

1. La edad sobre la que intervienen, entre los 10 y los 18 años, edad en la que el individuo es aún “moldeable” fisica y mentalmente y suficientemente fuerte para que el alejamiento familiar no suponga un bloqueo emocional.

2. El ámbito de actuación, que pertenece a una tipología de conocimiento mezcla de técnica y arte.  La técnica es necesaria en el deporte y en la música, el espíritu creativo y los rasgos de genialidad, también. Se puede ser un intérprete genial pero un músico mediocre; un futbolista habilidoso que no sea nunca capaz de sorprender al contrario. Por tanto, creatividad + capacidad de llevar la acción a cabo.

3. Los centros u organizaciones que imparten la formación son reconocidos en su especialidad y son capaces de atraer acólitos que viven a cientos y miles de quilómetros de distancia. Tienen programas de captación de talento y de becas para que todo persona dotada pueda participar en la formación.

4. La música sacra o el deporte se convierte en una experiencia casi religiosa.  El objetivo de cantar en la coral de la Escolanía con miles de fieles participando y compartiendo la experiencia, o de jugar en un estadio abarrotado con decenas de miles de seguidores alabando o criticando tu juego, o soñar con unos Juegos Olímpicos… es una motivación que “engancha” y permite dedicar horas y horas a entrenar las competencias artísticas y técnicas.

Qué otras capacidades humanas combinan estos dos tipos de conocimiento? Pensemos por un momento en la innovación como proceso. Necesita una dosis de creatividad -generar ideas- y una dosis de capacidad de ejecución para ser capaz de introducirlas en la sociedad.

Seríamos capaces de imaginar un centro que crease una élite de personas innovadoras capaces de generar y liderar proyectos, en definitiva, agentes de cambio?

Es cierto, existen numeroso programas que nos venden gestión de la innovación, programas de diseño y creatividad,… Pero claramente están enfocados a la formación en gestión de la innovación, no a generar personas innovadoras, que no es lo mismo. Están orientadas a la técnica, y no al arte, a la creatividad, a la imaginación… Crean gestores a los que les puede faltar la mitad del aprendizaje y capacidades.

Además, estos cursos se imparten en formato de máster o especialización a partir de los 20 años, cuando la capacidad de creatividad de las personas ha sido anulada por el actual sistema educativo (quién no ha visto todavía el video de Ken Robinson?).

Si intentamos concebir un centro dedicado a modelar personas innovadoras (y por ende emprendedoras) siguiendo los cuatro criterios tenemos que:

1. La edad no sería un problema. El centro combinaría los estudios reglados con horas dedicadas a moldear la capacidad de emprendizaje e innovación, como lo hacen en Montserrat o en La Masia.

2. La tipología de conocimiento a impartir tampoco sería una barrera. Se podrían combinar técnicas del aspecto creativo con técnicas de gestión de proyectos, de riesgo, de autoestima, de capacidad de rectificación… sin caer para nada en formación de un espíritu capitalista. No hablamos de dinero en esta etapa, sino de generar y liderar iniciativas.

3. No se me ocurre ahora qué centro de reconocido prestigio podría acoger estos estudiantes, ni tampoco qué tipo de rastreadores de talento buscaríamos. Con una orientación social de agentes de cambio hacia un mundo mejor, tal vez la fundación Ashoka. Con una visión más de negocio, algún consorcio de empresas que ven peligrar su capacidad de innovación, o una entidad financiera. O como país, la administración se tendría que dar cuenta de que NO TODOS podemos ser “gestores”, que alguien tiene que tirar del carro con mentalidad proactiva e ideas para salir adelante, alguien tiene que liderar, y que el sistema actual de educación no contribuye en absoluto a ello.

4. Qué visión podría seducir a estos jóvenes y a sus familias para que superasen cuatro o cinco años de formación intensiva? A unos, la creación de un imperio empresarial, como Virgin. A otros, la mejora de las condiciones de vida de miles de personas, como Vicente Ferrer. A otros, la sostenibilidad del planeta… A otros, la política,…

Tú empresario o empresaria, tú fundación sin ánimo de lucro, tú administración, estaríais dispuestos a invertir en un proyecto de estas características?

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